lunes, 2 de febrero de 2026

Pipi

 
Hoy cumple un año de adoptada 
la perra que aterrizó en tu vereda
ella sabe
porque le canto el feliz cumpleaños 
y le prometo un día de paseo
que no puedo cumplir

ahora anda recorriendo la casa
persiguiendo una mosca
lo de siempre, viste
persigue todo lo que vuela o desaparece rápido de su vista

Cuando apenas la conocimos la nombramos escapista
como su madre rematabas vos
y yo asentía 
admitiendo que también prefiero irme si olfateo un abandono
pero acá está
doce meses después
se ve que se sintió cómoda 
entre las frazadas y nuestros cuerpos

hoy no rompió nada
parece que sabe 
que debe portarse bien
que tenemos otras razones 
para enojarnos o llorar

No pude grabarla pero cuando te fuiste se quedó
mirando la puerta un rato largo
tuve que explicarle que no te espere
que ninguno de los dos sabía cuándo ibas a volver

En este momento está comiendo lo que quedó del almuerzo
mueve el plato con su lengua y hace un sonido raro
como el otro día
cuando tocó por accidente una nota en el piano 
y el otro
cuando movió la cola cerca de la guitarra y rozó las cuerdas
parece que sabe 
que este silencio me lastima 
y por eso anda así
chocándose las cosas 
ladrándole al viento 
o tirando la pelota que 
pica
y vuelve

Andá a saber de dónde salió
cómo fue su vida antes de encontrarte
por qué nos mira así
con todo el amor del mundo
como si no esperara nada de nosotros
qué pensará cuando me voy
porque yo también me voy
aunque le explico que ya vuelvo
que me espere
que no toque nada
y menos esos papelitos 
que te dejo desplegados por la casa:
gracias por cuidarme,
te amo,
en tu abrazo nada duele.

arrayanes

Tu cicatriz,
la madrugada que cruzamos 
descalzos 
esa fue mi ciudad favorita

tu rostro joven
sin ese corrosivo dolor 
del destino

tus ojos
la fragancia del tilo de noviembre
tus costillas escapándose 
como este gesto

una mano extendida
                                       hacia donde vos estás

el fuego que nos atrapó en el patio
cuando mordimos el sol
y lo supimos todo

tu voz galáctica,
murmullo de invierno
arrayanes entre los que todavía 
nos espera una promesa

la intuición de siempre
esta certeza:
tuvimos suerte,
acariciamos la maravilla.

suerte

 Fijate que siempre estuvimos de espaldas al otro pero tomados de la mano de alguna forma, vos nunca me soltaste y yo tampoco a vos aunque se interpuso el silencio y otros cuerpos disfrutaron a los nuestros; ahora podés estar contento: te escribo hoy aunque hable de ayer, y no entiendo por qué te molestás así si allá también estabas vos, como lo estuviste ese día cerca de las barrancas, en el taxi, mientras cruzaba las vías del tren con esos zapatos que pesaban tanto, también ahí en el banco, entre las hojas y la fuente, vos temblando entre mis manos, yo callando las ganas de que tu voz me queme los oídos, de que mi lengua incendie tu piel 
      es más de lo mismo y no hay escapatoria: casi siento a mi ropa caerse cuando me hablás así, primero un bretel después el otro y de nuevo como aquella vez pero ahora sin agujas con razones con temblores 
   ¿ves cómo puedo jugar con las palabras, pasear mi mano por el borde de tu pantalón, guiar a la tuya hasta el centro de mis piernas? ya se están derritiendo las velas que encendiste vamos a quedarnos a oscuras voy a elegir quién quiero ser hoy 
un bichito de luz en el medio del campo 
una estrella fugaz 
el viento que sopla en las noches de agosto: 
todas o ninguna, un regalo solo para vos, 
rompé el envoltorio,
que traigo 
suerte.

fugitiva

    A pesar de todo seguimos teniendo nuestros recreos, seguimos tratando de conseguir la mejor palabra, yo dejaría de ser la fugitiva para hundirme en tus sábanas, volvería a ponerme boca abajo para que acaricies mi espalda, te mostraría mis nuevos lunares, cedería ante la tentación de verte bajando las escaleras ese pasillo condensa la humedad de todo un pueblo que dormía la siesta mientras nosotros firmábamos un testamento invisible que conservo hasta hoy 

   por si todavía no lo sabés: cuido tu nombre mientras te nombro y cuido mi cuerpo por si se acerca el tuyo y cumplimos la promesa, prendo las luces amarillas para que cuando llegues sientas lo tibio de un espacio que nunca dejó de esperarte porque sabía que íbamos a estar como ahora rodeando esta mesa moviéndonos descalzos por un pasillo diferente a aquel, yo rozando el marco de la puerta de mi cuarto con la espalda viendo tu nuca en el espejo viendo mis uñas treparse a tu cuello ¿quién de los dos va a escribir mejor nuestra historia? ¿querés que apostemos?

una sensación de aves en las manos

 Sobre el puente la esperanza la ruta adolescente que desemboca en la esquina de los primeros besos, las madrugadas especiales, todo un manojo de sentimientos nuevos, la vida abriéndose a los quince años 
o a los treinta, debajo del puente, la textura rugosa de las piedras tibias, el sol extendido de par en par como si sonriera con todos los dientes, así como vos o como yo, la risa uniéndose con el sonido del agua que baja y sigue su curso, que fluye, era doce de septiembre, era dulce de frutilla, era mate con peperina, una sensación de aves en las manos, de dos flores violetas silvestres y hermosas
era el tiempo mezclándose, una lista de todas las veces que no pero sí, era la confirmación de la corazonada, era la brisa hecha-a-medida. Había sido yo impulsiva yo sola yo en la madrugada en un galpón de Rufino, yo recordando la posibilidad yo preguntándome por qué elijo lo que elijo, yo decidiendo elegir distinto: un coraje nacido desde las entrañas apenas un brote quizás pero sostenerse de él mirarlo crecer y creer en eso que brilla a lo lejos. Habías sido vos, tus dolores tus silencios tus respuestas tu atenta mirada sobre los hechos, tu hablar cantando, tu cálido amor guardado en una bolsita de papel, la velocidad con la que llegaste, ese reconocerse en el medio de un cuadro, tu querer evitarle el mal a mis ojos, la fuerza que les otorgaste a ellos, este intento de narrar lo poético de la escena, la certeza con la que me fui: no vamos a caernos o vamos a caernos y vamos a sangrar y vamos a curarnos instantáneamente, una especie de regeneración, de canción que cura por pura fe.
 

intuición

 ¿Buscás la tapa de la cerveza que abriste esa noche? La tengo escondida dentro de mi garganta 
Intuyo que tu tiempo se mueve como un caracol, que baja un escalón por día, solo de noche. Intuyo que el sol te quema los párpados, que el resto de tu cara queda blanca.
Intuyo que el papel se degrada debajo de los libros.
Intuyo que me recordás de espaldas
Intuyo que tu mano pierde el recuerdo de mi cintura
Intuyo que hablabas muy en serio cuando me dijiste Sos suave para todo
Intuyo que te sorprende haber podido tocar el algodón de azúcar
Intuyo que te dejé la boca manchada de rosa
Voy a evitar las ciudades que te nombran, voy a hacer algo diferente con mis dedos, voy a aceptar la distancia si tiene coraje el coraje si tiene corazón el corazón si está latiendo
¿Sabés? Ahora encuentro en la velocidad el poder que perdí.

a esta hora.

Y a esta hora no sé si te pido que no vuelvas o no lo pido pero lo espero o no lo espero pero lo sé: no vas a volver a tiempo, es tarde ya, comienza a amanecer más temprano y el cielo se divide en colores raros y nuevos cada día, en todos sucede algo que no te cuento, como la bandera flameando enorme mientras me pedían mis datos, vos podrías haber estado ahí, te das cuenta, me agradecían por haber ido, simplemente, y era mi sueño pero parecía el de ellos, podés creer, así de bien me hicieron sentir
   y al otro día el almuerzo, hablar entre un tuco que parecía directamente traído desde la infancia, ese sabor a olla de abuela, a jugar debajo de la mesa, a no saber de qué hablan los mayores; al parecer es la nuez moscada, amor, pero tampoco voy a contarte eso, ni cómo defendí algunos de los barrios de Buenos Aires, su manera tan propia de expresarse, la identidad puesta en colores de algunas cuadras, la brújula que me regalaste o sencillamente me nació y uso cada vez que voy, cada vez que llevo a alguien conmigo; se tilda a veces, sabés, se tilda o la apago o no la sigo cuando intenta detenerme en los espacios ásperos punzantes o helados, ya sé, no sirve escapar, la librería con la escalera hacia el subsuelo sigue ahí aunque le pase de largo, la pequeña mesa redonda en la pizzería, las letras rojas, el subterráneo yendo y viniendo y vos lejos vos no sé dónde estás vos detrás de una pelota que te hace sonreír, tengo miedo de que crezcas tengo miedo de que no lo hagas tengo miedo de que te pase algo terrible tengo miedo de no abrazarte nunca más            
      es cruel pero algunas noches se implanta el olor de tu almohada en la mía es cruel e inexplicable pero sucede y no huyo, no busco el lado frío, me quedo ahí porque sé que en realidad no, es un recuerdo difuso, es tu voz hundiéndose en el fondo del Río de La Plata, soy yo quedándome en la orilla mientras vos te vas o viceversa, son restos que encontramos dentro de algún bolsillo: un folleto, una forma de enunciar ciertas palabras, tu boca diciéndome un te amo mudo del otro lado del vidrio, yo leyendo tus labios, quedándome con algo más pobre que un susurro
así la última escena: era de noche, era de nuevo mi imaginación salvándome o matándome.  

manto

Sentí tu manto a metros de distancia. Una especie de energía condensada, color gris tornasolado, algo con un doble movimiento: me expulsaba fuera de mí, cerca de vos y me devolvía dentro de mí, lejos de vos. Arenas movedizas. Un río cálido en la frontera, aguas termales en el medio de la jungla. Una sensación de asombro, inquietud, ganas de vivirlo y ganas de morir para huir, para no hundirse con peso debajo del agua. En ese caso sólo se podría subir un poco cada vez. Pero en lugar de eso, este oxígeno puro y tenso, otra vez la dualidad, un calor ventoso, un viento caluroso. Algo que quema las yemas de los dedos, algo que viene y que va, tus manos frías, girar para verte y verte girado para verme. Este juego en el que las fichas se mueven al mismo tiempo. 
El agua de tu casa me limpió la sangre. No supe desde dónde llegó la herida, simplemente un rasguño cerca del final de mi vestido. Un espíritu me dijo que las caricias a destiempo aparecen así: una espina inesperada demasiado cerca de la piel. Entonces ese dolor que tenés podría ser el beso que no te di. Estamos a mano 
y quietos. 
Devoro un durazno dulce y me deslizo descalza debajo de tu voz.  

enero.

No sé nombrar lo que existe en estas horas. Solo sé decir sol hoja agua. Solo sé flotar mirando los huecos azules que dejan las nubes. Mi piel acepta las condiciones que le propongo: un nuevo colchón, una luz fría, la alarma desactivada. Me responde sin resistencia; vuelvo a casa con la piel roja y ardiente, con todo el calor en el cuerpo, y rayas 
rayas en las piernas y en los brazos
ahora somos esta versión -me dice- y mis ojos brillan más, están brillosos o cristalinos, es como si el arroyo se hubiera guardado debajo de mis párpados 
no lloro por nada, ni por esa piedra preciosa que no llegué a atrapar
no lloro por nada: no quiero que se escape este paisaje 
ahora soy esta versión
con rayas, con fuego, con agua clara en los ojos.

cae un deseo

 
Cae un deseo y lo llamamos estrella 
se hace de noche en el pueblo donde acechan las serpientes 
la gente se abraza al saludarse y nosotros dos nos sostenemos al costado del agua
quince segundos de tu piel contra mi piel 
quiero saber a qué remolinos sobrevivió tu perfume
dónde fue que le pediste al viento que se llevara tus látigos
si disfrutás de los naufragios o te hundís como este pez veloz que me roza y se va
hay un espectáculo antiguo y hermoso esperando ser descubierto 
hay señales / hilitos de colores que bailan en las ramas
hay encuentros / ojos que se miran y encienden el fuego 
inventé lluvia para un niño 
supe que había ganado un recuerdo. 

luz.

El sol se derrite leve sobre la orilla
que eligió para acercarse a esos ojos 


el viento se los llevó un día 
                                           lejos 


ahora una brisa desciende 
se acuesta a su lado, cerca del agua 
se mojan juntos los pies 


de pronto otra vez la soledad 
ese encuentro cara a cara con algo 
cercano a la nostalgia 

la noche aplasta a los dolientes 
a los duelantes
los deja frente a un espejo quebrado 
buscando reconocerse en facciones opacas 

la mañana ofrece su misericordia 
entonces él sale 
al encuentro de los pájaros, las mariposas 
la luz que guía a las hormigas 
busca 
hierbas para el mate
y sonríe esperanzado:
tal vez hoy vea la fruta 
en el instante en que se tiñe de violeta 
tal vez encuentre
en el fondo del arroyo 
una piedra para fortalecer el corazón 
tal vez 
en el murmullo del agua que corre 
escuche de nuevo esa música 
esa risa
esa voz diciéndole papá.

lunes, 3 de noviembre de 2025

esta primavera.

   A lo lejos se escucha el viento, pienso qué estará moviendo, qué traerá a mis pies mañana, pienso en vos, pienso en qué estarás pensando, pienso en la luna, en una historia de piratas, pienso en una historia de amor, pienso en que hice llorar a alguien de hermosura -no sabía que podía hacer eso, no sabía tantas cosas hasta ayer- pienso en los pájaros pienso en la música atravesando mi vida como una vena de pies a cabeza pienso en la sensibilidad en la capacidad de escuchar en el ojo entrenado para ver la belleza pienso en la escritura como un don pienso en que a veces no tengo otra opción más que escribir pienso en los sentimientos que se ganan y que se pierden, pienso en los sentimientos que se recuperan, pienso en cuán poderoso puede ser verse a través de los ojos de alguien más, pienso en que el otro ve en mí algo que yo no, que yo veo en el otro algo que él no y que eso lo hace grande, magnífico, maravilloso. Pienso en que hay ciertas cosas que están predestinadas y que se intuyen y que si se sienten bien es una buena señal pienso que hay que seguir las señales pienso  que a veces sólo se necesita valor pienso  que otra forma es posible, pienso que vivir a través de la fantasía me protege más de lo que me lastima, pienso  que no cambiaría ese rasgo aunque pudiera, pienso en lo azul, pienso en lo verde, pienso en esos dos colores juntos en mis ojos para siempre, pienso en  abrir la ventana del futuro y ver este paisaje, esta calma, esta primavera.

ceniza.

    una voz de ceniza duerme conmigo la llamo mi amor especial un golpe de suerte cosas que suceden pocas veces en la vida una fantasía: ese honor mi nombre escrito con su letra: ese regalo una conversación que nunca termina: ese placer. no nos bañaremos dos veces en el mismo río, son distintas las vertientes que hoy nos llegan, pero es la misma la fe la electricidad el misterio. El que esté libre de pecado, No hay nada fuera del texto, Es un mérito pero se paga caro. lo que nos ofrece este juego sigue sin alcanzarnos, sigue siendo frío e injusto: ni un abrazo culposo, ni una siesta entre lágrimas secas. Somos lo que Olga le escribió a Julio en el invierno del 63: invulnerables a los ácidos de cualquier distancia.
   decime si está mal que hablemos debajo de las sábanas, ya sé que pudiste ver lo que escribí, ya sé que puedo volver a vos siempre que quiera, que vas a tomar mi mano y ayudarme a cruzar, a nombrar, a crecer; quisiera verte en la ruta, en el campo húmedo de mi adolescencia, dentro de un auto. quisiera verte de madrugada, en una calle con luces tibias, quisiera esconderme con vos dentro de un teatro, subirnos a un tren que nos deje en el mar, besarnos en las esquinas de una escalera larguísima. podés estar tranquilo: todo lo que te hizo poderoso late todavía debajo de tu piel.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

¿dónde estás?

   Entretanto los vecinos cantaron y rieron se hicieron confesiones bebieron huyeron a sus casas se encendieron las luces de enfrente y del costado creí que iba a dormirme creí que iba a morirme supe que no salí sentí frío sentí velocidad y poder me detuve en una esquina vi autos motos dos personas tomadas del brazo la avenida Escalabrini Ortiz ahí nomás y vos no ahora alguien maldice y todavía vos no de nuevo los pasos los golpes de la puerta el sonido agudo que me lastima en la distancia y en la cercanía vos todavía no ¿dónde estás? la luz naranja los tres cubiertos las monedas suave se mueve la cortina blanca ¿dónde estás? alguien se niega alguien acepta alguien me dice gracias recibo un regalo vuelvo y me paso de largo vuelvo y subo las escaleras me mojo la cara llego justo a tiempo a tu boca el hombre que se aleja con su perro no sabe de nosotros va a llorar apenas entre a su casa no sabe de nosotros va a sospechar que no existe el sentido no sabe de nosotros va a ahogar las voces de su cabeza no sabe de nosotros vos y yo sí vos y yo sabemos que hay que esperar hay que tener paciencia hay que ser valiente y frontal hay que escribirse y besarse y tocarse las manos hay que reírse dejarse llevar caerse dormir vivir un poco acá y un poco allá mucho así y poco asá a veces toca hoy sí ahora sí hoy vos y yo ahora nosotros.


la noche.


Crece entre nosotros la noche 

se hace distancia

negra se quiebra

cae 

la vuelve ceniza el sol

el aire la envuelve

forma un remolino que se hunde 

en mis ojos 

tengo todo lo que vi entre los párpados 


no lo puedo creer no lo puedo creer no lo quiero creer: 

ya morimos.


Escribo desde otro plano 

acá mi barrio favorito me corta 

el pecho como una cámara fotográfica 

recibo una imagen cada vez que cierro los ojos 

y vuelvo a abrirlos: 


-Av corrientes y Ángel Gallardo. Una de la madrugada. Burger king. Tres hamburguesas. Una bolsa de cartón tibia pegada a mi pecho. Vos diciendo ¡Mi amor! ¡Estás muy contenta! 


-Tu cuarto a oscuras. Yo haciendo flamear la cortina blanca. Tu risa por todo el pasillo.


Miro acá y no veo 

nada

desde la boca del estómago me sube 

la angustia: ya morimos. 


Me duele entera Buenos Aires 

lo peor es verla de noche ¡¿por qué 

quema tanto?! 

me incendio no lo puedo explicar 

soy cenizas 

me vuelvo un remolino intento 

unir mis partes son de vidrio

¡¡tengo cortes en las manos!! 


es la noche 

la noche dentro de mí

las bocinas los gritos los semáforos en rojo o en verde las luces la mugre las vidas en la calle las miradas esquivas 

la noche

las frutas los chinos el cuero el parque 

la noche 

las rejas las llaves el patio 


nos morimos

somos ruinas,

huesos bajo tierra


La primavera que se acerca es la ciudad ofrendándonos sus flores.

domingo, 23 de marzo de 2025

cama.

     Casi siempre se apoya en una de las paredes, aunque a veces está escoltada por dos mesitas donde se coloca una velador, donde se guarda una manteca de cacao, pastillas, un broche, billetes o papeles sucios. Cama ardiente, cama fría, cama enorme pequeña estándar, cama de reconciliación, cama de darse cuenta de que hay que irse, cama de abandono, cama de refugio, cama de quedarse a vivir en una sábana llena de lágrimas, cama perfumada, cama abierta de par en par, cama de nuevo tibia, cama desarmada, cama desnuda, cama hundida, cama rodeada de espejos, cama ajena, nido de gorriones, paraguas, hoguera, puerta a otra dimensión, ¿te acordás de cuando contamos monedas en la tuya? eran tantas (ya no servían) las clasificamos y las guardaste en un frasco de vidrio, querías hacer uno de esos recuerdos de feria, frasquitos con distintos tonos de arena uno sobre otro uno sobre otro. Ahora tenés un montón de dinero que no alcanza para adquirir nada, un montón de pequeñas estrellas que alumbran tu almohada.

jueves, 20 de febrero de 2025

fantasía

  Si no te nombré todavía es porque nombrarte es decir fantasía y sé de sobra que tengo que dejar eso de lado. Nuestros caprichos también se cansaron de que les andemos con rodeos, que un fin de semana leyendo juntos, escuchá esto, qué pensás del amor y el deseo, podríamos convivir felizmente, pero dónde, yo al mar no pienso ir y yo quiero morir acá, la promesa de tener una hija si no funciona todo lo demás, la certeza sincera de que la amaría porque sólo se podría amar a una personita hecha con tus genes y los míos, la llevaríamos con nosotros de viaje, vos le hablarías de las tantas cosas que te apasionan y preocupan y ella te miraría admirándote, queriendo atrapar esas inusuales palabras que usás. 

maravilla

    La cara de Evita en ese bar, el otro con las sillas y las mesas que hay en las escuelas, ¿vos volverías a la secundaria?, una bruja que no llegué a ver, Si gana Milei perdemos todos, la santa rita que detuvo el sol mientras nos besábamos, los lugares a los que entramos buscando pabilos y parafina -teníamos el fuego para encender cualquier vela- la panadería de la esquina donde desayunamos, los pétalos de rosa la primera tarde, el diciembre en el que fuimos campeones, ese mismo día un poco más tarde salir de la habitación llena de espejos cantando Muchachos, la tormenta, tu silbido en plena calle, la canción de Los Piojos, querer quedarme, como siempre querer quedarme, tener que irme, caminar sin saber por dónde, recorrer Avenida Corrientes con un taxista que me dice No hay que tener miedo, no tener miedo, el puente verde, vos yéndote solo entre un montón de ojos, la calle Borges, una pastilla que me dejó efectos secundarios durante meses, flores, sahumerios, el hombre dormido frente a mí y todo para que ahora vuelva tu mano, sólo tu mano desde lejos, sólo una y cerrada, entonces yo tener que abrirla, entonces yo dedo por dedo hasta ver los cinco extendidos y en el centro una flor violeta, eso me traés, una flor violeta que vi al borde del camino y sostuve con ternura, es hermosa sí, pero está seca, ¿no te da pena que esta porción de maravilla ya no desprenda luz? 

roble

El sol estira su lengua roja
/parece un orgasmo/ 
¿cuántas cuerdas tendríamos si fuéramos un instrumento? 

lo que decís desprende raíces las veo 
a medida que soltás 
                            las palabras 
son mi espada 
y la punta afilada me mira a mí. 

La noche en la que manché tus sábanas con risa 
y dejé besos en los espejos 
todavía existe. 

Ya se sabe: vos sos mi chico de roble. 

Ahora llevo tu mano en un papel 
con el que me abrigo los domingos. 

Cada vez que te miro, despierto 
y un cóndor andino se posa en mi espalda. 

Lo que queda fuera de este círculo inocente es falso 
son falsos los relojes y los trámites 
las rupturas y los cuerpos fríos. 

Esos puntitos rojos son de sangre 
pero no te asustes: 
mi sangre es dulce.

¿Tus células también titilan después de tocarme? 

Sosteneme
quiero sacarnos una foto desde acá 
creo que nunca estuvimos tan alto. 

enorme

Esto es sublime dijiste 
y se apagó la luz de tu aullido
la madrugada es lo peor
para los dolores del corazón

Hasta mañana, mi amor 
Ay, 
¿dónde aprendiste a hacer eso?

Soy un animal que se escabulle 
y espera de espaldas 
que llegue el sol

Es enorme esta casa sin vos
¿Vas a acordarte de mí?
Todo el día
todo el día voy a acordarme 
de nuestro sonido 

Es enorme esta cama 
                   este pueblo
                   esta ruta

Es enorme este cuerpo sin voz.

hechizo

Húmedo el sol 
cae sobre nosotros
aviva mis pies
acaricia tus manos que acarician 
una guitarra afinada y verde 

antes jugamos con las voces
una pantalla nos devolvía La Si Re
fantaseé con decirte algo por primera vez
algo que despierte tu media sonrisa

Me encanta cómo te queda mi ropa
me queda grande
tu ropa, aterriza directo en mi piel
todo este otoño rebelde 

tus ojos son más azules en el patio
decís Cìclope 
y entonces lo esperado: 
jugamos al cíclope
la historia detrás de la frase
Julio detrás de todo
vos detrás de mí
yo detrás de tu voz de tu boca de tu forma de tocar 

¿qué favor le hicimos a las noches? 

alguien nos ve por su espejo retrovisor: somos dos encandilados 
que se besan al margen de la ruta

Suspendido, te vas
Se queda conmigo el sabor del hechizo que no nos deja dormir.

sl

Hacia el lado izquierdo del mapa
se inclina mi alma
¿la ves
volando entre los cóndores?
se expande se esparce se deja 
caer 
sobre las tibias piedras que juntan verano

y ahí 
en medio de esta Argentina 
que abriga
que contiene
que me ofrece sus manos de madre 
ahí 
en medio de los arroyos que siguen 
sonando de noche
bailo canto y observo 
respiro 
hago silencio 
ejercito la memoria la paciencia la esperanza 
imagino a los que quiero 
                                       cerca 
de esas flores
de esos frutos 
de esos juncos que dibujan líneas rojas

¿estará esperándome la ventana,
el aroma a invierno 
la taza caliente?

¿estarán soñándome también 
todos los atardeceres 
de esa vida que me queda 
por delante?

allá va la ruta que transitamos juntos 
esa en la que sentiste que volabas

¿nos bastará todo aquel cielo
para desplegar las alas,
para hacer nido
para regalarnos 
el sol que merecemos?

martes

y nos contamos la vida en los recreos
entre música escrita y libros cerrados
y no sé si afuera llueve o hay sol 
qué piensan los que escuchan cómo reímos
por qué vos y por qué yo
por qué acá y por qué ahora
por qué se cortó la luz la primera vez 
que te sentaste a hablar conmigo
por qué nos quedamos a oscuras y seguimos 
jugando a que no cuando en realidad sí
por qué esas veces en la plaza
por qué aquella en otra ciudad
por qué mi corazón sonriendo desde abril
por qué yo diciéndote no te pongas nervioso
y vos diciéndomelo también a mí pero en silencio, 
con gestos, casi un tomá, esto es para vos
como las flores, el mate con miel o 
este poema que no sé si mostrarte
sólo para que sepas que hoy
está silencioso este lugar, falta nuestra risa
faltan tus ojos trayéndome un poco de cielo despejado
de esperanza para el mal de amores,
de un secreto que nadie, ni nosotros sabemos
de algo que nos pasó y vamos a contarnos 
el martes después de decirnos buen día.

óxido

 La ciudad se oxida lejos de vos quiero que una nave espacial me deposite en tus brazos anido en un espacio celeste recuerdo otro con los mismos azulejos ¿quién escucha ahora el suspiro que soltamos ahí? ¿por qué tarda tanto en llegar el sol? ¡estamos exhaustos! Un año después esta casa que armamos tiene techo y vidrios limpios, pronto crecerán las flores. A mi nombre favorito le salieron espinas, si alguien lo dice se retuercen mis pestañas ¿qué estarán tocando sus manos enormes? Renuncio. Escribo una nota en piloto automático, me felicitan, me desean suerte, me dicen que confíe. De ocho a doce unimos corazones rotos ¿a ellos les duele lo mismo? Venerar la memoria nos encanta y nos lastima. Suelto un deseo al aire: que me bese un ángel con tu cara.

distancia

Riobamba y vos llorás
en una habitación a la que
hoy no llego, estoy con el tiempo justo

esperame dice
una voz en el tren
voy a buscarte calla

El fuego tiene el olor de lo que quema

¿olés mi piel
incendiándose
desde donde estás?

otra

 Lo que golpea mis órganos es el pasado mirándome a los ojos es mi voz hablándole desde el hoy tendrías que ver como me tiemblan las manos cómo se agrietan mis labios me muerdo para no nombrarte pero vos estás en todo ¿qué pasa si quiero apagar la memoria? ¿vas a amarme menos cuando juegue a ser otra? mi risa suena diferente después de la cena caigo en una pileta fría y vos no estás para llevarme flotando de punta a punta ¿viste el filo que tiene ahora esa canción? no sé por qué sigo usando esta ropa mi cuerpo perdió la forma que tenía es más largo es más fino es más suave es menos real quizás cuando vuelvas ya no exista.

caída

Resisten el frío la ausencia las horas de espera
resisten los domingos la mañana de los lunes
las canciones que golpean las que traen
algún recuerdo del tiempo cerrado
resisten las curvas las hileras de autos en pausa
resisten la llovizna el sol quemándoles la piel
resisten el olor que desprenden los cuerpos fusionados
la crueldad
los continuos abandonos
resisten su apego a la falta no saben
si resistirán la caída
la eterna repetición de memorias
las palabras que esperan a la vuelta de la esquina
toda una ciudad recordándoles lo que fueron.

ruidos

   Estaba bien probándome zapatos que no vas a conocer usando un vestido que no vas a sacarme mirándome en un espejo sin tu barba pinchándome la cara un día soleado pleno octubre y de repente desde atrás del mostrador una voz de la radio que amé durante años pero ahora me clava un puñal desde donde vos estás ¡Cierto! ¡Esa parte del mapa sigue existiendo! Seguís corriendo a lugares que no te hacen feliz yo camino más lento asisto a lugares me encuentro con desconocidos me río de cosas que quisiera contarte pero en cambio silencio no quiero escuchar nada de la banda que me recuerda a vos no quiero pensar en la fecha que se acerca ¿te acordás? hace un año compartimos media hora de nuestras vidas y fue suficiente para enamorarnos a dónde se va lo que amamos cuándo dejaré de sentir ese empujón cada vez que alguien nombra tu ciudad cómo voy a volver a hacer todo a ser todo a sentir todo a creer en alguien cuando me diga Quiero estar con vos.

combate

 Las espinas son mágicas eso dijo piedritas vidrio y arroz ruido de lluvia cierren los ojos me da vergüenza y miedo estoy indefensa estoy en un círculo de cinco mujeres hablando del primer amor estoy pronunciando un nuevo nombre todo el día estoy leyendo a oscuras un texto que me duele alguien me escucha alguien me dice que se puede cantar con una bala en el pulmón ¿para qué usarías mi coraje si te lo regalara? ¿qué es capaz de hacer el tuyo? Ese combate se cumple en varios planos me niego a ceder ante el estímulo de la herida desde hoy lo que duele no nos atrae.

despedida

  esa mañana vi la foto de un atardecer que no esperaste conmigo, me contaste dónde era y con quién estabas, nos miramos sabiendo que habíamos tenido toda una vida antes de nosotros y que íbamos a tenerla después, aunque no quisiéramos que llegara nunca esa despedida. vos sabías que yo tenía que irme en dos o tres años, que era tiempo suficiente para darnos lo que teníamos que darnos, esas risas, esas caminatas, esos silencios cómodos en los que nos encantaba descansar. si algo habíamos aprendido era eso: todo lo que teníamos era un tiempo que pasaba demasiado rápido y nos dejaba esperando la próxima semana, ya no queríamos sábados ni domingos, ni siquiera queríamos el viernes, solamente esos tres días en los que podíamos recuperar los años perdidos. y era lindo escucharte entrar, adivinar tus movimientos y mirar para abajo antes de que llegaras solo para autoregalarme ese momento de levantar la vista y verte ahí, asomado detrás de los cuadraditos de la puerta, era lindo porque lo intentabas, porque venías y dejabas tus cosas en la mesa como si fuera toda tuya, y eso hizo que lo fuera, que te la ganaras con los meses, como te ganaste el visto bueno de los demás, mis confesiones más avergonzantes, esas esperas a la sombra y todos los poemas.

orilla

La velocidad borra la empatía
el cemento trepa cubre la piel te vuelve más
duro, el golpe es uno más entre todos
los golpes ya ni suenan
como esas palabras que se dicen a contrarreloj
y al final del día ¿te das cuenta?
no pudiste ver el cielo, las flores
alguien que te quería de verdad
llora de noche buscando respuestas
puede escribirlo todo pero siempre será ficción
menos dramática, menos fantástica
el milagro tiene que ver con la solicitud
de uno con uno, es una especie de plegaria personal:
que los sensibles y profundos amores no vuelvan a caer
en manos agujereadas, que se comprenda el valor
de lo que se construye con los años, que todos los corazones festejen
cuando alguien así llegue a su orilla, que lo abracen,
que no lo olviden.

soñada

Yo te soñé
vos llegaste en septiembre
te trajo la lluvia no sé desde dónde
te detuviste en un lugar en el que yo no estaba
te conocí por una foto
y después ahí en el patio
tenías cicatrices heridas
de tormenta y viento
te nombraron con el único nombre que tenías que tener
te dijimos esta es tu cama y lo respetaste hasta el invierno
cuando tuvimos que reunirnos para no caernos

¿vos sabías?
¿por eso dormías tan cerca de mí?

yo sabía que vos me esperabas te veía
sonreír desde la ventana
me saltabas olías
todo lo que yo llevaba
te habías aburrido, habías movido las cosas de lugar
habías llenado el piso de yerba, harina, servilletas de papel
lo hacías para que te preguntara ¿qué hiciste?
y vos me miraras de costado, culpable
de extrañar una voz un aroma
una presencia que colmara tus ojos
que dejara sin color a la tristeza
no podía retarte de verdad
habías aprendido eso de mí
alguna de las noches en las que nos quedamos solas
y bailamos comimos cantamos nos reímos juntas en la cara del dolor
porque nos teníamos
teníamos algún poema para leer en voz alta
algún poema que sonaba cada vez mejor
como el de las manos, el del espejo, el de la cebolla
todos los escuchaste mirándome
y yo no tuve que explicarte nada
porque vos sentías lo mismo
y ahora que te escribo esto
estoy al sol como vos a la mañana
y casi cierro los ojos
y casi dejo de llorar
y casi te escucho viniendo a quererme
a cuidarme
a secarme las lágrimas.

28

 Te encuentro a mitad de camino
una nube de polvo nos envuelve
esta gente trabaja en loop
ya te tomo la orden
¿a dónde van tan apurados?
podríamos hacer una playlist con todas
las canciones que sonaron mientras nos besábamos
sos muy lindo sos muy lindo
ya te extraño y todavía no me fui
me resulta divertido esto de contarte todo
como si vos no fueras el protagonista
¿cómo se conocieron?
quiero dejarte un cartelito que diga gracias
confirmo: el 15 es el peor
llegó demasiado rápido a la esquina de la despedida
quedó sonando en él nuestro diálogo rosa
yo te amo
no te duermas
sé que va a atraparte la noche
esa muerte egoísta
sé que voy a deambular sola por una ciudad a oscuras
un chico con tu voz me dice casi al oído estoy yendo
y yo giro esperando ver tus ojos
pero ni se le parecen
él no es como vos
él no me lleva de la mano al cielo.

terraza

Para vos no tengo espalda
camino entre los vidrios que te vieron pasar
y pienso en cuál de todos te habrás mirado
recuerdo que quise arder y entregarte mis ojos

hermoso, vos dormías y se apagaba el mundo
pero quedaban los ruidos
esos monstruos afilados
por eso a veces cuando amanecíamos
descubrías en mí una lágrima seca
y éramos de oro
porque en vez de irte la besabas

nunca te asustó mi dolor
comprendiste a la perfección
los juegos y los silencios

me mostraste la terraza
de ese edificio en el que no vive nadie
y morimos en todas las habitaciones

ahora la deuda de lo prometido
no me deja escribir
me imagino llegando entre los autos
metiéndome por una rendija de tu persiana
proyectándome con ellos en el techo

es viernes
releí un mensaje tuyo que dice
no tardes, por fa
creo que no voy a poder dormir otra vez.

ida y vuelta

 Hay misterios que se nos revelan cuando renunciamos a la idea de descifrarlos, o al menos así me figuro el hecho de que el martes pasado, inesperadamente, me encontré enunciando la respuesta a una pregunta que me inquietó durante años.
 Aunque suene trivial, el primer intercambio de palabras que tuve con Gastón fue por un cigarrillo. En aquella época teníamos quince años y fumábamos no porque nos gustara si no porque hacíamos todo lo que los demás hacían. Fue así: yo le pregunté si tenía fuego y él dijo que sí y sacó el encendedor de su bolsillo. Entonces, mientras él hacía girar la rosquita, yo sostenía el cigarrillo con mis labios protegiéndolo del viento con ayuda de mis manos ahuecadas. Cuando por fin surgió el fuego seguido por el humo, le agradecí y él sonrió. Desde ese momento pasamos por todos los tipos de relaciones posibles: fuimos conocidos, amigos, mejores amigos, novios y exnovios, pero nunca más volvimos a ser totalmente desconocidos, ni siquiera durante los años en los que estuvo en Uruguay.
   Nuestro noviazgo fue como la mayoría de los amores que comienzan a esa edad: una flecha apasionada cruzada en el medio del pecho con la misma intensidad que ostentan las tormentas de verano más crueles. Lo paradójico fue que se terminó de la misma manera, como si alguien hubiera sacado con fuerza y apuro esa flecha que nos mantenía unidos. 
   Después de varios años, el jueves pasado, en una reunión de amigos que tenemos en común les escuché decir ¿Vieron quién vuelve el lunes?, el flaco, Gastón, ¿vos sabías Cata?, y yo No, por supuesto que no, hace años que no sé nada de él, pero ¿cómo puede ser?, Y sí, ya era hora de que nos extrañe un poco, ¿no les parece?. En ese instante presentí algo que no pude comprender con claridad, su voz lejana volvía a hablarme al oído, pero ¿qué decía, qué era lo que quería decirme?, ah: Hola Cata, cómo va, disculpa la molestia, me gustaría hablar contigo, digo con vos, si no tenés problema, claro, Cata, ¿estás ahí?, ¿me escuchás, Cata?, soy yo, Gastón. Yo, la que llenaba cuadernos enteros con palabras en más de un idioma, me había quedado muda. Cuando reaccioné, ya tenía pautado un encuentro para el día siguiente, a las cuatro de la tarde, en su casa. 
   Otra vez volver a tener quince años, fumar un cigarrillo detrás de otro, ensayar delante del espejo una sonrisa creíble, no forzada, un diálogo cualquiera: Cómo andás tanto tiempo, yo bien, muy bien, no, Catalina, así no, él te va a abrazar antes de que le digas hola, o no vas a aguantar y lo vas a abrazar vos, otro cigarrillo más, cómo podía fumar tanto cuando era chica, ahora van siete y ya me cansó pero es sólo por hoy, porque en estas situaciones se necesita concentrarse en algo más, dibujar figuras con el humo o cosas así. 
   Cuando abrí los ojos ya era martes a la tarde, y aunque no me distanciaban más de veinte cuadras de la casa de Gastón, salí con media hora de anticipación. En el camino mi memoria fue recobrando recuerdos de juventud y mi atado de cigarrillos fue achicándose hasta contener sólo uno. Al llegar a la esquina me detuve y, apoyada en la puerta de una casa en venta, delineé unos círculos humeantes con la boca, solté la colilla y terminé de apagarla con la punta de mi zapatilla. Después di unos cuantos pasos y, con la mano temblorosa, toqué el timbre. Volver a escuchar aquel sonido me estrujó el estómago. De repente, escuché a Gastón aclararse la voz cerca de la puerta y cuando ésta se abrió lo vi: flaco, alto, barbudo y sencillo como siempre. En el umbral nos dimos un abrazo postergado, pendiente, casi ajeno a nosotros. Después de unos minutos me invitó a pasar. Cruzar esa puerta y caminar por el pasillo hasta el living fue como volver a escuchar una canción perdida, descubrir que recordaba cada estrofa y cantarla con la sonrisa de quien recupera algo que estaba hundido en alguna parte de su mente. Al final, la imagen de la espalda de Gastón se escabulló hacia la cocina y yo quedé sola entre los cuadros, los sillones verdes y la mesa del centro. Todo se veía tal como antes pero a la vez era nuevo para mí: ahora las cosas eran de tamaño real, no como en la adolescencia, cuando todo parecía más grande porque nos bastaba un rincón para dormir abrazados y sentíamos que el sillón tenía muchos metros de sobra. 
   En medio de esa examinación espacial, Gastón llegó con la pava largando vapor, la apoyó en la mesa y se sentó en el borde del sillón sin dejar de mirarme. Inmediatamente, le dio dos palmadas a uno de los almohadones que lo rodeaban y, aceptando esa invitación, presencié el ritual de siempre desde la primera fila: él volcó seis o siete cucharadas de yerba en el mate, lo tapó con una mano y lo batió cuidadosamente de un lado a otro. Cuando terminó, me mostró su palma blanca con el característico círculo de polvo en el centro antes de hacerlo desaparecer con un soplido. Después lo inclinó, dejó caer un poco de agua cerca del borde y hundió la bombilla que tres segundos más tarde quedó sumergida en un mar de palitos y burbujas. 
   Mientras Gastón tomaba el primer mate para verificar la temperatura del agua, yo lo miraba. El recipiente era distinto, con seguridad extranjero, compañero de noches de inspiración, charlas a la orilla del mar, horas posteriores al sexo, saludos de buenos días y todo un conjunto de hábitos adquiridos del otro lado del charco. Pensar en eso no dejaba de hacerme algo de ruido, pero él, el flaco, se veía bien, nervioso sí, pero animado e íntegro, alejado ya de la imagen del último día cuando me dijo: Cata, me tengo que ir, si me quedo un día más en esta casa me muero, y yo lo entendí porque había perdido a sus viejos de la noche a la mañana y las personas se lo recordaban la mayoría del tiempo, trataban de hacerle caricias en una herida que no paraba de sangrar y querían contenerlo en un abrazo rojo que terminaba manchándolo a él y a todos sus recuerdos: Tu vieja era la mujer más buena del planeta, y tu viejito Ernesto el más fiel de los bosteros, venite al club un día de estos, que la punta de la mesa quedó vacía, ese lugar ahora es tuyo, te das cuenta, Dios no existe, ¿cómo se los va a llevar a ellos?, justo a ellos, nene, no se puede creer… Así que sus viejos se fueron quién sabe a dónde y Gastón se fue a Uruguay, a recuperarse acompañado de la familia que tenía allá. Entretanto conoció a Ana y yo a Facundo, entonces todo se hizo un poco más tolerable, hasta que empezaron los desencuentros y los trámites para ese regreso inesperado que me encontraba otra vez frente a Gastón, que tenía la mano extendida hacia mí en un gesto de incomparable compañerismo. 
   Con el primer sorbo recuperé más canciones, más vivencias, más nostalgias. Me pregunté cómo era posible que detrás de un sabor se conservara la memoria, lista para asomar su cabeza en cualquier momento, así, sin aviso: de nuevo la juventud, la utopía intocable, los nacientes fervores, la sensación indescriptible de las primeras veces, las madrugadas que nos encontraron llorando o riendo juntos. Y al mismo tiempo el presente, estar ahí, diciendo que No, lo de Facundo no prosperó, Ana tenía otros planes, y es como dice Drexler: las cosas sólo son puras si uno las mira desde lejos, Ah, y Alejandra: alguna vez tal vez/ me iré sin quedarme/ me iré como quien se va, Precioso, Sí, ¿así que pintaste mucho allá?, Sí, la rambla de noche es una cosa que, pará que busco mi cuaderno para mostrarte, ¿y vos?, Yo escribí esto y aquello, Me alegro mucho, Yo también, una charla cualquiera hasta que de repente el vacío: volver a encontrarme en ese lugar, tenerlo a él delante de mí, el mismo él pero ya otro, ya alejado, ya ido, ya vuelto siendo un hombre diferente al que conocí, alguien compuesto por fragmentos de personas nuevas que desconozco, que no pertenecen a mi entorno, que lo cambiaron, que nos cambiaron. 
   Algo confundida le dije que tenía que irme, y él respondió ¿Pero ya, tan rápido?, Sí, es que… No, Cata, quedate un rato más, sólo un rato, hace tanto que no nos vemos, Lo sé pero, Pero nada, dale, caliento más agua. Entonces Bueno, me quedo, pero sólo un poco, ¿tenés un pucho?, Lo dejé, ¿vos volviste?, Sí, no quería pero sí, a veces no sirve de nada luchar contra las pulsiones, No, claro.
   El living también había anochecido cuando Gastón se acercó otra vez con la pava ardiente. Llegado ese momento fue más que evidente para mí que ya era tarde, que no valía la pena intentar resistirme al inevitable devenir de los hechos, que cualquier intento por mantener mis sentimientos ordenados en renglones blancos como en un diario íntimo era inútil. Esa era la vida real. Esa era yo y ese frente a mí era Gastón, igual o distinto pero Gastón, y yo Cata, Cata y Gastón, como hacía tantos años, los dos, tomando mates, con él volcando la yerba húmeda y remplazándola por otra seca, batiendo de nuevo, el círculo de polvo, el mate de costado, el agua cayendo en el borde, la bombilla, un suspiro y su voz diciendo Mirá si se pudiera recuperar todo así de fácil… 
   Una vez más el vacío, un golpe en el pecho, un charco que nos separaba y ninguno intentaba cruzar, él allá y yo ahí, pensando qué habría querido decir con eso, qué otra cosa quería recuperar además del mate, qué podía contestar a ese balbuceo que había escuchado sin interferencias, pero nada, sólo recibí ese mar verde y transportable, sentí el calor entre mis manos y lo tomé, claro que amargo porque para dulce está la vida, eso dijo él y yo asentí sin saber muy bien por qué, y así fuimos y volvimos, sólo separados por el mate, sabiendo que si se caía o se resbalaba volveríamos a rozarnos con los dedos calientes, con las manos tibias, pero no, estábamos siendo muy cuidadosos, nada de provocaciones, sólo-un-mate que de repente se detuvo en su mano. No volvió. ¿No hay para uno más? le pregunté, y él me miró serio, suave, en pausa. Alcanzó a murmurar que no, que no había más y se quebró, ya no hay más –repitió-, sostenía el frasquito con bombilla y lloraba porque se había quedado sin, no había más, y lloraba como a los quince, sin soltar el mate, no quería quedarse con las manos vacías, pero yo me acerqué y se lo saqué, dejé el mate en el suelo y lo abracé, crucé el charco, me embarré los pies para abrazarlo y resurgió en él el abrazo manchado de sangre de cuando se fue, ese que creyó haber limpiado al cruzar el agua, cuando se hundió en el mar, cuando llenó una y otra vez el mate que en ese momento descansaba aliviado cerca de nuestros pies, porque él era sólo un mate, una excusa, un pretexto, y al final fue el abrazo sucio el que lo limpió, y lo enjuagó tanto que me habló temblando, mojándome el hombro y el pelo con sus lágrimas, y me dijo que en ese tiempo había visto su vida como una foto a contraluz, que las siluetas de la gente que quería se habían vuelto frías y negras, que a nada le temía más que al dolor de volver a sentir la pérdida, porque perdió, siente que perdió y está preocupado, porque Facundo y yo, todo este tiempo, y él que se fue y no se animó a llamar antes para escucharme, para decirme, para preguntarme qué queda, qué somos nosotros ahora, no se atrevió porque otra vez el dolor, pero yo lo separé de mí y, sintiendo el amargor del último sorbo, le dije que no, que otra vez el dolor no, que algo quedó, que nosotros… nosotros… nosotros dos… somos los que no pudieron odiarse.


pido

Pido aire
Pido el entusiasmo de cuando lo veo llegar
Pido tus manos
Pido dos fuerzas que no se anulen recíprocamente
Pido esa voz
Pido coraje
Pido guerra
Pido sus huellas digitales grabadas en mi pelo
Pido el amor de mis amigas
Pido fuego
Pido una visión diferente
Pido el eco de nuestro Hola
Pido asistencia
Pido dejar de eternizar amores
Pido poder caminar tranquila por la calle
Pido paz
Pido un abrazo de aeropuerto
Pido lluvia
Pido que nada malo le pase
Pido palabras
Pido la ciudad que corre
Pido luz cálida
Pido los ojos de otros
Pido flores
Pido tan solo dos minutos
Pido los pies en el pasto
Pido cartas
Pido que no se quiebre la tensión
Pido despertarme a tiempo
Pido que esa impresión sea alguien que viene de verdad
Pido agua
Pido que nunca nos vayamos de nosotros
Pido infancia
Pido un párrafo para subrayar
Pido grandes ventanas
Pido el sol
Pido un mensaje sorpresa
Pido postre
Pido cualquier silencio menos el suyo
Pido bolsillos
Pido disculpas
Pido música para lo inexpresable
Pido fotos
Pido el talento que veo en los demás
Pido paciencia
Pido que me dejen sola
Pido esa voz
Pido una forma de sobrevivir
Pido París
Pido sombra
Pido no volver a ser presa del destiempo
Pido un corazón ardiente
Pido las sierras
Pido el canto de los pájaros
Pido instrucciones
Pido la risa de mi familia
Pido que el último beso sea mentira
Pido lo pasado pisado
Pido la alegría de vivir en el descuido
Pido ir a verte
Pido no más incertidumbre
Pido una noche de tormenta
Pido tu mirada profunda
Pido el balcón o la terraza
Pido esa voz
Pido tregua.

incendio

Nos dijeron que estábamos los dos solos y
me besaste
ese instante lo tengo grabado
verte mojado en el reflejo
tu cara / todos los espejos

todavía suena la canción que cantamos
esa de la banda que se despidió en el dos mil nueve
los dos fuimos
entrada en mano
ingreso por Udaondo
y trece años después la arena
el aire de enero
las ansiadas letras rojas

Mi cara con la tuya: fuerza arrebatadora
que demanda esencia

desatamos un incendio en primavera
siguen derritiéndose las escaleras que
juntos subimos y bajamos.

nada y no

Un descuido y 
ya no se puede hacer nada 
ahora sí me voy a ir 
algún momento habrás visto 
el día de mañana era para que te lo lleves. 


No pienses en eso
estamos en la misma calle y no se nota porque 
                                                                                                 te vas. 


Sonó la alarma de las cosas que no nos gustan 
y te conté un poco de sueños pero no alcanzó. 


Empiezo a buscar algo que no se me olvide 
un rato más tarde 
y nada
Sólo ese encuentro que pareció el cielo 
y no por el color de los azulejos.

por última vez

Antes de que me olvide: yo era la chica que amaba
por última vez
estaba sentada en el piso
y pensé Tenés el olor que dejan las velas cuando se apagan
ya se acabó tu magia
fueron unos cuantos minutos de aplausos y gritos
las manos pasaron cerca pero
no tocaron el fuego
dos yemas presionaron el pabilo
quedó una mancha negra en los dedos

¿tus deseos se cumplieron?

en todas las esquinas donde me despedí llueve

y a veces me llama
del otro lado del tiempo
esa versión de mí
que la noche devoró.

oro

Hoy quiero dejar de llamarme Azul
dejar de ser profunda
dejar de buscar el aroma dulce

dejar de sentirme la única y frágil flor
que llevaba ese pibe en el subte

quiero ser la chica que besaste adelante de todos
volver a mi casa con tu olor en la piel
ver las marcas de tus manos en mi cuerpo
quiero dejar de ser el árbol que nos dio sombra
quiero ser los ojos que no pudieron parar de mirarnos
quiero el fuego, la velocidad
ser la chica que no necesita verse en el espejo
quiero la anécdota, la foto movida, la risa
quiero que vos tampoco te quedes con las ganas
quiero que nadie sepa mi nombre
quiero ser de oro

Quiero dejar de llamarme Azul
quiero decirte todo que sí
quiero servir dos copas
que no esperes
que nuestra urgencia las haga caer
quiero que seamos torpes
que no tengamos miedo
de movernos descalzos entre los vidrios rotos.

nudo

     En mis sábanas está tu piel hoy volví a perfumar todo como antes de que llegues como si nunca hubieras venido Soy fan de los aromas ¿por qué huís de lo que duele? ¿por qué yo me sumerjo y lo miro de cerca? ¿no fumarías un cigarrillo acá, ahora? te presto los puños de mi campera para que calientes tus manos Esta ciudad estaba libre de vos y ahora te tiene ahora te tengo en estas calles que nunca me gustaron ¿lo escuchás? llora detrás de la puerta, va a pasar así toda la tarde, yo también voy a llorar, ya sabés que voy a llorar. No puedo evitar pensar en la muerte es una calcomanía que deja restos para siempre no puedo despegármela ni aunque me bañe con agua hirviendo y me refriegue contra la corteza de los árboles está ahí detrás de mis ojos y todos la ven. no se puede ocultar que enterraste a alguien. decís que la tumba muestra y oculta ¿qué muestra y oculta tu voz? la conozco como si me hubieras hablado al oído al principio te quise por un gesto, te reías como el chico que me rompió el corazón y yo extrañaba tanto su risa me ahogo ¿ves que te entiendo? yo también tengo un nudo en la garganta. 

dolores

Tus lunares son poemas
nos vemos en el cielo
¿por dónde venís?

Una capa de tu piel
quedó en mis paredes
y me abraza siempre
hasta que salgo a la calle

mis poemas son dolores
¿te falta mucho?
yo llegué, está sonando
la música que nos gusta

¿querés una verdad atemporal?
en lugar de manos tengo glaciares
pero prefiero eso
a un corazón de hielo
¿no te arde tanto frío?

tal vez tengamos que disculparnos
con toda la humanidad
por los desastres que causamos
cuando estamos lejos

tus dolores son lunares
yo preparé el desayuno ayer,
hoy te toca a vos
explicar por qué nos vamos.

valle

Un valle (del latín vallis) es una llanura entre montañas o alturas, una depresión de la superficie terrestre entre dos vertientes, que conforma una cuenca hidrográfica en cuyo fondo se aloja un curso fluvial.

Nos acostamos en las piedras y vimos todo al revés.
Al revés sería que yo me voy y vos te quedás
vos escribís
vos pensás melancólicamente en el pasado.

¿Este arroyo se alimenta
de las lágrimas de las personas
a las que les robaron la ilusión?

Hay que ir a la raíz del síntoma. Algo está desconectado. Claro que llorás, porque te acordás. El cuerpo.
Las piernas. Voy a tener estas piernas por el resto de mi vida, les pido que resistan.
Llegamos a Pueblo Escondido.

¿En la altura el desamor duele mas o menos?

En lugar de corazón tengo un valle
que respira.

ruidos

Me despertaron los ruidos
que hicieron al cerrarse
las puertas
de una casa demolida 
hace más de diez años

palpé sus paredes quebradizas
de noche recorrí los cuartos
odié su humedad, su polvo
sus montones de asuntos no resueltos 

a oscuras subí al techo
vi la luna, las estrellas
las luces de un lugar
que sólo escucha gritos

ellos nos vieron
nos escucharon
supieron quiénes éramos
por nuestra manera de habitar el tiempo

nosotros jamás los miramos
a los ojos, el último brindis
fue el único y el mejor

quedaron vacías las copas
deshabitado el hogar

me despertaron los ruidos, amor
rompí los vidrios
de las ventanas que nunca abrías.

crimen

¿Vos que querés?
que no me quites el sol
desearía ser él para caer de lleno en tu cuerpo
nunca imaginé que iba a vivir otra en mí
esta versión tan
pervertida: una conducta que se considera fuera de lo normal
¿qué les vas a decir a tus amigos cuando te vean llegando conmigo?
MUY FRÁGIL. TRÁTESE CON CUIDADO
son segundos los kilómetros
puedo llenarlos con las canciones que suenan
en la radio Aspen
tengo una sensación nueva
una fiebre de amor que no espera
siempre viajo por una autopista
es de noche
y hay luces que nunca se apagan
te prometo: ya nos quemamos
¿sentís?

ni cómo

Dijiste se acabaron los besos para siempre
Dije fue como esas canciones que duran demasiado poco para lo lindas que son
Dijiste te lo digo porque te quiero
Dije ¿cómo hacés vos para olvidarte de lo que te dolió?
Dijiste te estoy pidiendo perdón
Dije fue mi error
Dijiste ¿querés venir a ver un recital de jazz?
Dije llegué bien
Dijiste para leer a Borges tenés que tener todos los chakras alineados
Dije ¿qué más nos podemos pedir?
Dijiste el abrazo de ayer me renovó las energías
Dije quiero quedarme viéndolo como si fuera una película
Dijiste yo quiero estar alrededor tuyo
Dije si venís y no me encontrás andá a la montaña
Dijiste soñé con vos
Dije soñé que tenía un perrito chiquitito y hermoso pero nos decían que no iba a vivir mucho más, se llamaba Spanky o algo así y yo no lo quería soltar para que no se fuera
Dijiste te extraño un montón
Dije sólo quiero caminar para ver paisajes
Dijiste somos cebados y amamos a Julio
Dije qué lindo decís amor
Dijiste sos un diamante en bruto
Dije vos lo decís porque sos mi amiga
Dijiste podría vivir con vos
Dije ¿te imaginás?
Dijiste por un segundo tuve la sensación de que éramos novios
Dije ¿puedo confesarte algo pero después hacer como si nada?
Dijiste te di besos hasta en la frente
Dije estoy en una
Dijiste sos poesía en estado puro
Dije cada una de mis palabras encarna la verdad
Dijiste ¿escuchaste la canción que te pasé ayer?
Dije no me acuerdo de tu perfume
Dijiste esto es de nosotros dos, es nuestro mundo
Dije ¿me contás algo? Quiero escucharte
Dijiste ¿estás lista para morir de amor?
Dije estaba leyéndole un cuento a mi viejo
Dijiste algo mágico sucedió
Dije ¿está la luz prendida donde vos estás?
Dijiste a vos te afecta mucho un desencuentro
Dije ¿te asusta el mar?
Dijiste te siento mi familia
Dije amo las fotos porque por un segundo veo lo mismo que vos
Dijiste ¿te sentís mejor?
Dije no hubiera podido sin mis amigas
Dijiste me acordé que a vos te gustan las casas y les prestás atención
Dije estoy hablando de astrología con mi mamá
Dijiste ¿de verdad no me vas a esperar?
Dije gracias por cantarme, me hizo bien
Dijiste si querés que vaya decime
Dije no te olvides
Dijiste de vos nunca
Dije pienso mucho en la memoria
Dijiste Maga, ¿estás?
Dije creo que sí, pero no sé dónde.

cerezas

Me llevo una cereza a la boca
roza mis labios, la cubro
de calor y saliva
me quedo con la ramita entre los dedos
la quiebro al diome
miro el reloj
y juro en voz alta
sin dejar de mirarte
que lucharía contra todos los rayos
por seis minutos más
de tacto ininterrumpido

mientras saboreo pienso que la fruta
fue ayer tu espalda
una gran pampa que podía transitar
siendo bárbara o civilizada
que recorrí siendo las dos
que usé como escudo para dormir
un escudo amplio
pero liviano
que no me costó cargar

vos mirás las figuras que dibuja
el humo sobre nuestras cabezas
notamos cómo la lluvia se asoma
por debajo de la puerta
decís que hasta ella quiere entrar
y ser testigo
de cómo funcionan los imanes de las pieles
yo remato con un perfecto triple al vaso
el carozo contra el vidrio suena
como una campanada
los dos sonreímos:
en esta iglesia no existen las cruces.

restos

En la sábana quedaron restos
hojas ya marrones
que bordadas con tu delicadeza
podrían haberse transformado
en una fascinante y peligrosa mística

las veo ahora y no son más
que porciones
migas
de un tiempo que supimos perfecto

estamos
a dos kilómetros de agosto
sin embargo mi piel
no siente frío

entre la cama y la pared
merodeás todavía
se abre en el aire un espacio
que tiene tu aliento y tu olor

te nombra aún el silencio
brota de él una parte de vos
que se acuesta cerca de mí
y me mira.

ambiciones

 Ansío que el viento
brújula impredecible
me deposite en una pausa
donde el murmullo ciudadano
se aquiete
desde el amanecer

Sueño con levitar
en un área
libre de huellas
donde los árboles susurren
verdades ancestrales y desoídas

Anhelo ser pétalo
de flor silvestre
acariciado por el sol
en un instante
que no figure
en los mapas

Quiero permanecer
ahí
donde el agua caiga
suave
y no haya nacido nadie
que me queme
con el fuego
de tu nombre.

abril

 Un abril agazapado
da sus primeros pasos
en medio de aves irreales
espero a alguien fugitivo
¿qué es el humano
sin contacto?

Hay espejos que reflejan
lo íntimo
los demás
se oscurecen de noche
cuando nadie los mira
¿qué mostrará
la sombra
que observemos de frente?

El nombre,
esa entrada
a la existencia.
Los finales históricos
nunca serán leídos
¿qué vuela
fuera
de la memoria?

Hay un mundo que duerme
en mi cama
percibo una voz sin boca, sin dientes, sin lengua
¿qué se gesta
detrás
de los ojos?

Nace un nuevo día
hay temblores
que quiebran
el alma
¿qué es un puente,
más que esperanza?