Tu cicatriz,
la madrugada que cruzamos
descalzos
esa fue mi ciudad favorita
la madrugada que cruzamos
descalzos
esa fue mi ciudad favorita
tu rostro joven
sin ese corrosivo dolor
del destino
tus ojos
la fragancia del tilo de noviembre
tus costillas escapándose
como este gesto
una mano extendida
hacia donde vos estás
el fuego que nos atrapó en el patio
cuando mordimos el sol
y lo supimos todo
tu voz galáctica,
murmullo de invierno
arrayanes entre los que todavía
nos espera una promesa
la intuición de siempre
esta certeza:
tuvimos suerte,
acariciamos la maravilla.
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