lunes, 2 de febrero de 2026

arrayanes

Tu cicatriz,
la madrugada que cruzamos 
descalzos 
esa fue mi ciudad favorita

tu rostro joven
sin ese corrosivo dolor 
del destino

tus ojos
la fragancia del tilo de noviembre
tus costillas escapándose 
como este gesto

una mano extendida
                                       hacia donde vos estás

el fuego que nos atrapó en el patio
cuando mordimos el sol
y lo supimos todo

tu voz galáctica,
murmullo de invierno
arrayanes entre los que todavía 
nos espera una promesa

la intuición de siempre
esta certeza:
tuvimos suerte,
acariciamos la maravilla.

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