No sé nombrar lo que existe en estas horas. Solo sé decir sol hoja agua. Solo sé flotar mirando los huecos azules que dejan las nubes. Mi piel acepta las condiciones que le propongo: un nuevo colchón, una luz fría, la alarma desactivada. Me responde sin resistencia; vuelvo a casa con la piel roja y ardiente, con todo el calor en el cuerpo, y rayas
rayas en las piernas y en los brazos
ahora somos esta versión -me dice- y mis ojos brillan más, están brillosos o cristalinos, es como si el arroyo se hubiera guardado debajo de mis párpados
no lloro por nada, ni por esa piedra preciosa que no llegué a atrapar
no lloro por nada: no quiero que se escape este paisaje
ahora soy esta versión
con rayas, con fuego, con agua clara en los ojos.
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