A pesar de todo seguimos teniendo nuestros recreos, seguimos tratando de conseguir la mejor palabra, yo dejaría de ser la fugitiva para hundirme en tus sábanas, volvería a ponerme boca abajo para que acaricies mi espalda, te mostraría mis nuevos lunares, cedería ante la tentación de verte bajando las escaleras ese pasillo condensa la humedad de todo un pueblo que dormía la siesta mientras nosotros firmábamos un testamento invisible que conservo hasta hoy
por si todavía no lo sabés: cuido tu nombre mientras te nombro y cuido mi cuerpo por si se acerca el tuyo y cumplimos la promesa, prendo las luces amarillas para que cuando llegues sientas lo tibio de un espacio que nunca dejó de esperarte porque sabía que íbamos a estar como ahora rodeando esta mesa moviéndonos descalzos por un pasillo diferente a aquel, yo rozando el marco de la puerta de mi cuarto con la espalda viendo tu nuca en el espejo viendo mis uñas treparse a tu cuello ¿quién de los dos va a escribir mejor nuestra historia? ¿querés que apostemos?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario